MENDOZA (Los Andes). Previo a los comicios, veníamos sosteniendo dos ideas complementarias: la primera, que el combate material se libraría en la provincia de Buenos Aires y que el combate simbólico acontecería en la provincia de Mendoza.
La segunda, que los únicos dos políticos poskirchneristas surgidos hasta ahora son Julio Cobos y Francisco de Narváez, no tanto porque ellos se lo hayan propuesto así sino porque Néstor Kirchner los hizo nacer, los dio a luz en una analogía casi perfecta con el mito del Doctor Frankenstein, quien trajo a la vida una criatura que no se asemejaba en nada a lo que él soñó crear, pero que igual nació y terminó siendo la causa final de su desgracia.
El domingo estos presagios se confirmaron: en todos los distritos del país donde se debatían candidaturas nacionales, hubo dobles o triples empates. Menos en Mendoza, donde el triunfo de Cobos fue contundente.
Y tampoco en Buenos Aires, donde los dos puntos de ventaja que De Narváez le sacó a Kirchner, al gobierno nacional y al aparato peronista del conurbano sumados, fue también contundente, por la desproporción absoluta de recursos. Como en una historieta de Walt Disney, De Narváez y su herencia de Casa Tía destrozaron a quien se candidateó con los recursos enteros de la Nación.
Cobos y De Narváez ganaron contra el mal padre y contra los suyos propios. Cobos es un seguidor intuitivo del clima de los tiempos desde ese fatídico voto que le propinó a Kirchner la primera derrota de su vida. De Narváez es un seguidor de los métodos de Cobos, que tradujo en lenguaje marketinero las tendencias que el Cleto intuyó en la gente y a las que hace un año se esfuerza, más que en representar, en seguir literalmente.
Lo que el viento se llevó. Si cuando los vientos históricos cambiaron su rumbo Néstor Kirchner los hubiera al menos comprendido -sin necesidad de hacer seguidismo ni de negar sus convicciones- e incorporado las nuevas demandas políticas de la sociedad (ninguna de ellas necesariamente contradictorias con lo que él venía haciendo), nada de lo que aconteció en estas elecciones habría ocurrido igual.
Cuando Kirchner se sintió negado por la realidad, cometió el único error que ningún peronista debería cometer (Perón siempre tuvo a “la única verdad es la realidad” como precepto de su accionar): intentar vencer a la realidad. Y para eso decidió crear artificialmente una situación de enfrentamiento entre los argentinos, una supuesta división en dos del cuerpo social, que quizá exista en Venezuela pero que en la Argentina no existe desde el renacer democrático de 1983.
Antes de la aparición del Cobos superstar del no positivo, fue la gente quien reaccionó indignada contra esa pretensión divisionista. A la gran mayoría no le molestaban los contenidos ideológicos que Kirchner imponía a su forma de gobernar (por el contrario, en las encuestas había más simpatías por las posiciones estatistas que por las privatistas, algo que aún hoy no cambió).
Tampoco su estilo confrontativo y polémico era despreciado por la sociedad (más bien se lo veía como el justo reto de un hombre de pocas pulgas que había recuperado el orden, subordinando a los gritos a una clase política a la cual el pueblo sigue sin amar).
En realidad, contra lo que los ciudadanos en inmensa mayoría se sublevaron fue contra ese deseo más o menos implícito de Néstor Kirchner por recrear de modos más o menos pacíficos la guerra civil entre los argentinos. Y además, en un momento en que no existía ninguna condición objetiva para ello, al revés de lo que ocurrió en casi todo el transcurrir de nuestra historia nacional.
Por eso (mucho más que por amor al campo y a sus reivindicaciones) es que en los iluminadores días de julio de 2008, la calle fue ganada por los opositores al gobierno, que derrotaron en una magnitud de tres o cuatro veces a los movilizados por el oficialismo. Algo inédito dentro de un gobierno peronista. La gente gritaba por la paz y los encuentros mínimos que suponía conquistas ya definitivas de la democracia, a pesar de los dramas que ella trajo consigo, en particular los terribles días de fines de 2001, cuando la anarquía estuvo a punto de quedarse con el país, pero finalmente fue vencida (aunque nunca se sabrá si del todo).
Los argentinos se indignaron contra la re-creación ficticia de odios que suponían -y suponían bien- que de revivir hasta les harían perder incluso las conquistas sumadas durante el propio kirchnerismo.
¡Con esas cosas no se juega!, clamaron millones al unísono, pero Kirchner decidió jugar con ellas para mantener un poder que precisamente comenzó a perder cuando en vez de intentar superarse a sí mismo, intentó infructuosamente consolidarse en un presente eterno apelando a un pasado pisado que intentó revivir. Como Frankenstein.
Un hombre como la gente. Al calor de esos climas de época, nació el nuevo Cobos, ese modesto gobernador de provincia y más modesto aún vicepresidente, quien fue gestado por la primera gran disidencia entre el líder y la gente. Fue parido no por un acto de amor sino de desilusión y bronca.
Él, hábilmente -por las razones que fuera- se ofreció como prenda de paz frente al señor de la guerra. Ante la indignación de éste y la sorpresa del resto de los políticos, que desde ese día jamás lo verían como uno de los suyos, sino sólo como un traidor a su clase, al cual instrumentar o despreciar.
¡Igual que lo que hicieron siempre los políticos con nosotros!, murmuró la gente, e inmediatamente adoptaron a Cobos como uno de los suyos, una virgen en el nido de víboras.
Cosa que si no era cierta fue tan ben trovata que en los meses posteriores Kirchner y sus obsecuentes se encargaron de convertirla en realidad, vía las insignificantes maldades con que buscaron sacárselo de encima (quitarle el saludo, un avioncito o los granaderos), con un estilo más parecido al del Capitán Garfio contra Peter Pan que al de malvados en serio.
Y con cada maldad de esas, a Cobos le bastaba con poner cara de víctima para sumar y sumar más prestigio.
Otro hombre como la gente. Así como Cobos fue la reacción espontánea con que se identificó la gente frente a un Kirchner que buscó partir en dos a un país no partido. De Narváez fue concebido por inseminación artificial en los laboratorios de los publicistas que cobraron fortunas por un solo spot, que consistió en cambiar el slogan delarruista de un hombre aburrido por el de un hombre como la gente. Reprodujeron en el laboratorio comercial lo que Cobos produjo en el Senado.
La habilidad política de De Narváez consistió en seguir al pie de la letra los consejos de sus asesores de imagen, a la vez que se negó sistemáticamente a escuchar a sus aliados políticos.
Exactamente lo mismo que venía haciendo Cobos y que multiplicó por mil para ganar su elección en Mendoza.
En efecto, si De Narváez hubiera peronizado su campaña como le proponía Solá, si hubiera sumado en sus listas a los impresentables que le proponía Duhalde para garantizarle una parte del aparato del conurbano, o si no hubiera contradicho al imprudente de Macri que en la última semana le regaló a Kirchner un debate entre privatismo y estatismo (aparte de las mil macanas que cometió en la campaña), pues bien... De Narváez hubiera perdido.
Por su parte, si Cobos se hubiera encerrado en la UCR como hizo Lilita Carrió, que volvió a su ex partido como una mamá que se proponía proteger a los bebés que alguna vez abandonó, o si hubiera nacionalizado su campaña, pues... aun habiendo ganado en Mendoza, la contundencia de su triunfo hubiera sido mucho menor.
Además, su encuentro con De Narváez fue un hecho clave, de una audacia insólita, que suplió simbólicamente lo que debieron haber hecho todos los opositores sumados: proponerle a los argentinos una unidad legislativa basada no en programas comunes ni alianzas imposibles, sino en cinco o seis grandes temas compartidos para la reconstrucción republicana.
No es casual que esa entrevista simbólica la hayan hecho justo Cobos y De Narváez, ante el odio -o al menos la incomprensión- de los suyos propios.
¿Qué queda luego de las elecciones? Un kirchnerismo en pleno naufragio que deberá cambiar mucho de rumbo para escaparle a los tiburones en acecho, sedientos por beber la sangre de las heridas que el propio Kirchner abrió sin necesidad alguna. Una serie de políticos prekirchneristas que quizá no quieran volver atrás pero que seguramente no tienen la menor idea de cómo ir hacia adelante.
Y dos políticos -sólo dos- poskirchneristas, que hablan como la gente (uno porque es así, el otro porque lo fabricaron así) y que por lo tanto expresan mejor que nadie las nuevas tendencias sociales, pero a la vez aparecen como los políticos menos capaces de trascender lo que expresan, de transformar los reclamos en políticas.
Cobos y De Narváez emergen como los dos únicos políticos nacidos al calor de los nuevos vientos de la historia (en contra de aquellos que los negaron y de aquellos que siguen sin comprenderlos), pero cuyo éxito primordial se debe a su escasa lógica política tradicional, por lo cual no existe partido que los contenga ni alianza que sean capaces de construir.
Hacen sólo lo que les viene en ganas (o lo que le viene en ganas a esa abstracción llamada gente), pero difícilmente estén capacitados para hacer lo que se debería hacer: cabalgar la evolución -al decir de Perón- como jinetes conduciendo el viento. Por el contrario, los dos -al menos hasta ahora- no se diferencian en nada del viento. Van hacia donde el viento va, pero no lo conducen ni parecen saber cómo hacerlo.
Por lo cual, el problema principal que tiene la Argentina poskirchnerista es que las cabalgaduras han quedado vacías.
lunes, 6 de julio de 2009
domingo, 5 de julio de 2009
OBERDAN ROCAMORA
Del “kirchnerismo de hegemonía” -según evalúa Consultora Oximoron-, después del 28 de junio, se pasa al “kirchnerismo de acotación”.De acuerdo, pero sólo en el plano teórico.Por la desmesura del sujeto tratado -Kirchner-, se asiste a una imposibilidad práctica.Téngase en cuenta que el kirchnerismo, sin la hegemonía, no existe. Con los límites que marca “la ilusión de ya no ser”. Con el poder compartido, tristemente reducido, sin los personajes emblemáticos, no sería tal. El dilema es más grave.Por lo tanto las atenciones comienzan a confluir, otra vez, en Cobos.
El hijo pródigo
Después de la derrota -para el peronismo una equivocación fatal-, las reacciones de los referentes conyugales, en la madrugada y en el atardecer del 29 de junio, clausuraron las puertas del raciocinio. Para entreabrir, en simultáneo, las puertas de la inquietud. Ante la incertidumbre.
“Están dominados por los efectos de la emoción violenta”, confirma la Garganta, ostensiblemente preocupada. “Habrá que darles una semana a los Kirchner, o diez días. Para que racionalicen. Y acepten el clarísimo mensaje de hartazgo que les envió la sociedad”.La Garganta es radical. Conjuga el democrático optimismo, con los recaudos que depara el temor.El optimismo alude a la recuperación política.Después del helicóptero maléfico, que se llevó -simbólicamente- al partido centenario, en el 2001, junto al desgarrado presidente De La Rúa, sienten -en el 2009- que el próximo gobierno va a ser radical. En el 2011. Acaso en el 2010.Transitoriamente devaluadas las ambiciones de la señora Carrió, se acepta, de manera unánime, que Cobos es el elemento aglutinante. El mejor posicionado para lanzarse a la aventura de capturar el “poder vacante”. Es el hijo pródigo que vuelve, legitimado territorialmente, después de excursionar por los bordes del pecado.A través del entendimiento (”alianza” es otra palabra maléfica), con los socialistas circunspectos de Binner, pueden lanzarse. Infinitamente más sólidos, los socialistas, que aquella conjunción de peronistas, afectados por el síndrome progresista del antimenemismo. Los que seguían, en el 99, junto a los izquierdistas nostálgicos que buscaban empleo, a Álvarez, el Chacho.
Los radicales, mayoritariamente, prefieren que, después de la derrota -”por puntitos”- de El Elegidor, el gobierno de La Elegida se estabilice.“Por el costado de la sensatez”, insinúa la Garganta. En francés: para que no se estrelle. Por la eventual ”profundización del modelo”, que los llevó a estamparse, contra el paredón del fracaso.Prefieren, según nuestras fuentes, que los gobernadores del justicialismo se coloquen las pilas de la colaboración. Para comprometerse, de manera activa, con la administración del ocaso kirchnerista.Con el gobierno que, patológicamente, no asume la idea de su propia fragilidad.Porque tienen que compartir, en las malas, los efectos de la misma superstición política. El peronismo. Por lo tanto, a este gobierno peronista, nunca deben dejarlo caer.
Sin embargo los radicales temen. A que los peronistas, otra vez, los envuelvan, en la dinámica de sus altibajos. Y que “después de pagar las cuentas de la fiesta menemista”, y después de una estancia de ocho años en el túnel, cuando comienzan a recuperarse, tengan, otra vez, que pagar las cuentas.Ahora, de “la fiesta kirchnerista”. Y que tengan, como en la canción de Rubén Reches, que ponerse “a lavar los platos”. Realizar el trabajo sacrificado. Para exponerse, de nuevo, al virus del helicóptero.
“Que gobierne Cobos”
El virus del helicóptero legitima el estado deliberativo.Para colmo, desde la Secretaría de Estado de Página 12, se anticipaba que, en caso de derrota, la continuidad del gobierno de La Elegida iba “a ser problemática”.Sintonizaba Verbitsky con el veredicto expresionista del silenciado Pérsico:“Si perdemos nos vamos, y que gobierne Cobos”.Que es, para ser exactos, justo lo que los radicales, estratégicamente sensatos, no quieren.“El próximo gobierno, Rocamora, va a ser radical. Y probablemente presidido por Cobos. Pero tiene que ser elegido democráticamente. Así sea en el 2010″.Entre los radicales, según la Garganta, se prefiere el apuntalamiento artificial de La Elegida. Y que se hagan cargo de las consecuencias de su fiesta. En el caso del colapso, sin otra alternativa, sostienen que Cobos tendría, también, que dimitir. La idea, conjeturalmente especulativa, confronta con otra, menos dominante. Alude a la concepción de responsabilidad institucional del sujeto de referencia. Cobos.
Crédito del Portal
Es aquí donde crece, a su pesar, la dimensión de estadista de Pampuro. El crédito del Portal, ganador del legendario Premio “Tweety Carrario”.Hoy Pampuro se encuentra, según Gargantas, espiritualmente cerca de Reutemann.Es -Pampuro- el Presidente Provisional del Senado, al menos hasta diciembre. Segundo en la línea de sucesión. Algunos lo imaginan, sin mayor histrionismo, transitoriamente, con la banda. A los efectos indeseables de gerenciar las elecciones anticipadas, para el 2010. Tal como lo anunciara Clarín, en un habitual rapto de “nervios”.
Oberdán Rocamorapara JorgeAsísDigital
El hijo pródigo
Después de la derrota -para el peronismo una equivocación fatal-, las reacciones de los referentes conyugales, en la madrugada y en el atardecer del 29 de junio, clausuraron las puertas del raciocinio. Para entreabrir, en simultáneo, las puertas de la inquietud. Ante la incertidumbre.
“Están dominados por los efectos de la emoción violenta”, confirma la Garganta, ostensiblemente preocupada. “Habrá que darles una semana a los Kirchner, o diez días. Para que racionalicen. Y acepten el clarísimo mensaje de hartazgo que les envió la sociedad”.La Garganta es radical. Conjuga el democrático optimismo, con los recaudos que depara el temor.El optimismo alude a la recuperación política.Después del helicóptero maléfico, que se llevó -simbólicamente- al partido centenario, en el 2001, junto al desgarrado presidente De La Rúa, sienten -en el 2009- que el próximo gobierno va a ser radical. En el 2011. Acaso en el 2010.Transitoriamente devaluadas las ambiciones de la señora Carrió, se acepta, de manera unánime, que Cobos es el elemento aglutinante. El mejor posicionado para lanzarse a la aventura de capturar el “poder vacante”. Es el hijo pródigo que vuelve, legitimado territorialmente, después de excursionar por los bordes del pecado.A través del entendimiento (”alianza” es otra palabra maléfica), con los socialistas circunspectos de Binner, pueden lanzarse. Infinitamente más sólidos, los socialistas, que aquella conjunción de peronistas, afectados por el síndrome progresista del antimenemismo. Los que seguían, en el 99, junto a los izquierdistas nostálgicos que buscaban empleo, a Álvarez, el Chacho.
Los radicales, mayoritariamente, prefieren que, después de la derrota -”por puntitos”- de El Elegidor, el gobierno de La Elegida se estabilice.“Por el costado de la sensatez”, insinúa la Garganta. En francés: para que no se estrelle. Por la eventual ”profundización del modelo”, que los llevó a estamparse, contra el paredón del fracaso.Prefieren, según nuestras fuentes, que los gobernadores del justicialismo se coloquen las pilas de la colaboración. Para comprometerse, de manera activa, con la administración del ocaso kirchnerista.Con el gobierno que, patológicamente, no asume la idea de su propia fragilidad.Porque tienen que compartir, en las malas, los efectos de la misma superstición política. El peronismo. Por lo tanto, a este gobierno peronista, nunca deben dejarlo caer.
Sin embargo los radicales temen. A que los peronistas, otra vez, los envuelvan, en la dinámica de sus altibajos. Y que “después de pagar las cuentas de la fiesta menemista”, y después de una estancia de ocho años en el túnel, cuando comienzan a recuperarse, tengan, otra vez, que pagar las cuentas.Ahora, de “la fiesta kirchnerista”. Y que tengan, como en la canción de Rubén Reches, que ponerse “a lavar los platos”. Realizar el trabajo sacrificado. Para exponerse, de nuevo, al virus del helicóptero.
“Que gobierne Cobos”
El virus del helicóptero legitima el estado deliberativo.Para colmo, desde la Secretaría de Estado de Página 12, se anticipaba que, en caso de derrota, la continuidad del gobierno de La Elegida iba “a ser problemática”.Sintonizaba Verbitsky con el veredicto expresionista del silenciado Pérsico:“Si perdemos nos vamos, y que gobierne Cobos”.Que es, para ser exactos, justo lo que los radicales, estratégicamente sensatos, no quieren.“El próximo gobierno, Rocamora, va a ser radical. Y probablemente presidido por Cobos. Pero tiene que ser elegido democráticamente. Así sea en el 2010″.Entre los radicales, según la Garganta, se prefiere el apuntalamiento artificial de La Elegida. Y que se hagan cargo de las consecuencias de su fiesta. En el caso del colapso, sin otra alternativa, sostienen que Cobos tendría, también, que dimitir. La idea, conjeturalmente especulativa, confronta con otra, menos dominante. Alude a la concepción de responsabilidad institucional del sujeto de referencia. Cobos.
Crédito del Portal
Es aquí donde crece, a su pesar, la dimensión de estadista de Pampuro. El crédito del Portal, ganador del legendario Premio “Tweety Carrario”.Hoy Pampuro se encuentra, según Gargantas, espiritualmente cerca de Reutemann.Es -Pampuro- el Presidente Provisional del Senado, al menos hasta diciembre. Segundo en la línea de sucesión. Algunos lo imaginan, sin mayor histrionismo, transitoriamente, con la banda. A los efectos indeseables de gerenciar las elecciones anticipadas, para el 2010. Tal como lo anunciara Clarín, en un habitual rapto de “nervios”.
Oberdán Rocamorapara JorgeAsísDigital
ISMAEL PASSAGLIA
En una oficina que da a la arbolada de la calle 53, en el cuarto piso del Anexo de la Cámara de Diputados de la provincia, el diputado provincial Ismael Passaglia esperó a La Política Online para hablar de las elecciones y de la gripe porcina.Ex ministro de Salud durante el gobierno de Felipe Solá y ex presidente de la Cámara de Diputados de la provincia, Passaglia no tiene una computadora en su despacho, lo que no le impide estar al tanto de las cosas que suceden en la política y la salud provincial entre bambalinas.Este médico cirujano, que se enorgullece de haberse dedicado a la política recién a los cincuenta años, fue el director del Hospital provincial de San Nicolás, partido de la segunda sección electoral bonaerense y lugar en el que existe un duelo personal como en pocos lados. Su enemigo es José María Díaz Bancalari, influyente diputado nacional y ex presidente del PJ bonaerense.El enfrentamiento se inició hace unos cuantos años, pero hace cuatro se dio en las urnas, cuando Díaz Bancalari iba como segundo candidato a senador con Hilda “Chiche Duhalde” y Passaglia representaba al felipismo como candidato a diputado provincial por la segunda sección. Cosas del tiempo y de las vueltas de la política, ahora se volvieron a enfrentar, pero cada uno en el lado opuesto a la vez anterior.Passaglia fue el primer candidato a diputado provincial de Unión Pro en la segunda sección y lo mismo hizo Díaz Bancalari por el Frente Justicialista para la Victoria, a través de una candidatura “testimonial”. El ex ministro ganó con casi el 34 por ciento de los votos y le dio un duro golpe con un gusto particular al “Mono” Díaz Bancalari, que salió tercero detrás del Acuerdo Cívico y Social, con el 28,53 por ciento de los votos.El diputado analizó esa victoria ante este medio, explicó por qué perdió Kirchner y habló de la gripe porcina. Acusó al ministro de Salud de la provincia, Claudio Zin, de ocultar muertos y enfermos y de ser el “Indec de la salud”.¿Cómo analiza su triunfo en San Nicolás y en la segunda sección en donde usted tiene un duelo casi personal con Díaz Bancalari?Es importante porque de las cuatro secciones en las que se elegían diputados, en la única que ganó Unión Pro es la segunda, que es en la que yo encabecé la lista, a pesar de que sobre quince distritos, diez intendentes apoyaban al Frente Justicialista y que en algunos distritos como Pergamino o Zárate llevaban incluso hasta dos listas colectoras. La de San Nicolás fue una batalla especial por lo significativo de los candidatos. Siempre fue una ciudad peronista y desde hace un tiempo hay una división. Por un lado Bancalari y por el otro el felipismo que yo represento. Por supuesto que a nivel de diputados nacionales, en San Nicolás De Narváez le ganó a Kirchner y a nivel de diputados provinciales, Bancalari sufrió una fuerte derrota, a pesar de tener el partido justicialista, el municipio, la CGT, los gremios. Por si fuera poco, el día de las elecciones, él hizo una movilización de más de cien Traffic. Esta noche le voy a agradecer por televisión que haya llevado a tantos compañeros y compañeras a votar. Yo no pinté una sola pared, las pintó todas él, y no hice ningún afiche, ni volante, ni propaganda por televisión.¿Cómo ganó usted entonces ante todo ese aparato?La gente tiene en cuenta el trabajo. Yo fui catorce años director del Hospital de San Nicolás, y debo decir la verdad, para mí gané por el hospital. También se ganó porque él tiene una imagen muy negativa en la gente, tiene mucho desgaste. En segundo lugar, ellos macanean mucho, dicen que van a hacer esto, lo otro, pero después de la elecciones desaparecen siempre. Y de eso la gente se acuerda y los castiga. Ir con el kirchnerismo es ir con una mochila de plomo. Y por otro lado, al tener cuarenta años de médico, tengo un índice de conocimiento muy grande en la gente. Fui catorce años médico cirujano, después otros catorce director del hospital y me fui para ser cuatro años ministro de Salud, entonces, los médicos tenemos un valor agregado sobre el resto de los políticos. Yo caminaba y sigo caminando por barrios pobres en los que se acercaba la gente y me decía “Doctor, usted me operó de tal cosa”, “usted operó a mi mamá”, “me salvó la vida”. Yo operé muchísimo, operaba hasta cinco personas por día. Te podés olvidar del arquitecto que te hizo los planos, del escribano que te hizo la escritura, pero es difícil que te olvides del médico que te abrió la panza. Por eso el médico es muchas veces formador de opinión entre la gente. Es muy conocido en los barrios y generalmente para bien. En cambio, con los abogados pasa al revés. Cuando el abogado atiende un juicio, uno gana y el otro pierde y se queda enojado. Pero también debo admitir que yo iba con un viento de cola como es De Narváez y que Bancalari es un político de larga trayectoria pero con una alta imagen negativa.¿La candidatura “testimonial” le jugó en contra a Díaz Bancalari y al kirchnerismo?Totalmente. Fue una cachetada a la credibilidad de la gente, de medio país. Creo que todo lo que hizo el gobierno, ya sea el adelantamiento de las elecciones, crear las candidaturas testimoniales, que son un invento argentino como el dulce de leche, crear un Narváez trucho, habilitar a Luis Patti cuando todos sabían que no había podido asumir, la judicialización de la política a través de las denuncias de la efedrina, todo eso le jugó en contra. Por eso cuando me preguntaron quién era el jefe de campaña de De Narváez, yo respondí que en realidad no sabía, pero para mí el mejor jefe de campaña de De Narváez fue Néstor Kirchner. Cuanto más lo atacaba, más levantaba, polarizó la elección. Todas esas cosas la gente las ve mal. Entonces hizo más Kirchner que De Narváez, que además se vio favorecido porque no tiene pasado, no tiene “archivo”. Para colmo es un empresario exitoso pero nunca fue proveedor del Estado. Y la campaña se la pagó él, en cambio la de Kirchner la pagamos nosotros. Eso la gente lo tiene en cuenta. No hay que subestimar a la gente, porque en el cuarto oscuro hacen lo que quieren, por más que le digas lo que le digas. Cuando el día de la elección vi que iba tanta gente a votar, supe que era para castigar al gobierno. Entonces hubo muchos votos a favor de De Narváez, pero también muchos votos de los que llaman “útiles”, es decir, para que pierda el Gobierno.¿Cuál fue el rol de Felipe Solá en la alianza que se llevó el triunfo?Felipe contribuyó mucho en la elección porque debe ser el hombre que conoce más que todos a la provincia. Fue un aliado fundamental porque aportó la estructura del justicialismo y que hizo la mayoría de la fiscalización. El acuerdo y la traición¿Por qué cree que Unión Pro hizo una buena elección en el Conurbano?Porque De Narváez sacó votos en todos los niveles sociales, si no es imposible ganar una elección. Además se habló de una traición de los intendentes hacia Kirchner…Yo pienso que lo traicionaron. Indudablemente muchos de los intendentes del Conurbano con el corte de boleta trataron de salvar la ropa, no querían perder los Concejos Deliberantes porque después se les vuelve difícil gestionar. La Política Online tuvo la primicia que daba cuenta de un acuerdo entre De Narváez y los intendentes. Sí, hablaron y siguen hablando. Por eso creo que uno de los motivos de las candidaturas testimoniales, era que los intendentes quedaran comprometidos con Kirchner. Pero como ellos tienen más espinas que el pescado y se la saben todas, cortaron boleta.¿Y ahora cómo se organizará el PJ?La gente pidió un cambio y tiene que haber un reacomodamiento, pero el límite es el kirchnerismo. ¿Pero eso es posible si es Scioli quien encabeza el PJ?Lo de Scioli es un error. Él se tendría que dedicar a gobernar la provincia de Buenos Aires tras tres meses de campaña alejado del gobierno. Y ahora con el tema del PJ, mezclado con (Hugo) Moyano y (Jorge) Capitanich, pretende gobernar una provincia tan difícil como la actual. Va a pagar las consecuencias nuevamente en las urnas, si es candidato a algo.
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¿Cómo ve a la provincia durante el resto del año?Muy difícil en la parte financiera, porque junio fue un mes de baja recaudación, ahora en julio hay que pagar un sueldo y medio y creo que la crisis va a pegar en la provincia. Cuando la Nación anda mal, la provincia anda mal y viceversa. ¿Cómo analiza la carrera hacia 2011?Para el 2011 falta mucho. Las elecciones fueron hace tres días y hay que pensar en la gente y resolverle los problemas.La Gripe PorcinaComo ex ministro de Salud, ¿qué opina del cambio de Juan Manzur por Graciela Ocaña?Creo que la ex ministra Ocaña se fue fundamentalmente por el enfrentamiento con Moyano. También es cierto que no se tomaron las medidas preventivas y adecuadas a nivel de dengue y gripe porcina. Inclusive ella quiso declarar la emergencia sanitaria por el tema del dengue y un llamado de Olivos, de Pichetto (Miguel Ángel, presidente del bloque de senadores del Frente para la Victoria) la tiró abajo. Y también ahora se dice que había querido declarar la emergencia por la gripe porcina y no la dejaron. Allí tendría que haber renunciado. Pero el costo también lo va a pagar el gobierno, porque cambiar de ministro en la mitad de una epidemia es como cambiar de caballo en la mitad del río. Y Manzur es un sanitarista que tiene larga trayectoria e indudablemente conoce el tema. Por supuesto creo que va a superar la gestión anterior, porque la licenciada Ocaña, por más buena voluntad, trabajadora y honesta que sea, no conoce el tema. Es difícil poner a alguien enfrente de la batalla contra el dengue cuando no sabe lo que es el dengue. El ministro de Salud de la provincia, Claudio Zin, ¿sí lo sabe?Zin es un médico que opina pero se equivoca al ocultar los datos de la provincia de Buenos Aires. Así como el Indec de Guillermo Moreno en la Nación, tenemos el Indec de Zin en Salud. Oculta los datos de mortalidad infantil, oculta las licitaciones y ahora fundamentalmente ocultó una cantidad de enfermos en la provincia y eso es malo porque no se alertó a la gente, no se hizo campaña de educación en el momento en el que tendría que haberlo hecho. Si usted va al médico y le oculta sus síntomas, va a obtener un mal diagnóstico y a un tratamiento incorrecto. Que Zin oculte datos de la cantidad de enfermos y probablemente de la cantidad de muertos, lleva a que se tomen decisiones erróneas. Aparte hoy estamos en presencia de tres epidemias: la gripe, la bronquiolitis y la gripe porcina, que siendo enfermedades de tan baja mortalidad, por debajo del uno por ciento, está diciendo que se están ocultando la cantidad de enfermos.¿Qué tan grave es la gripe porcina?Es muy grave y todavía no hemos llegado al pico. Van a haber más muertos. Esto pasa fundamentalmente por la educación de la población y por tomar medidas de prevención rápidas.¿La medida de emergencia sanitaria es una de ellas?Sí, la emergencia sanitaria es buena. La tendrían que haber hecho hace por lo menos veinte días. ¿En qué consiste básicamente?Permite tener fondos adicionales y administrarlos con mayor rapidez. También permite un reacomodamiento del sistema, del personal, de los recursos humanos. Y lo que también es importante es que prohíbe las huelgas, por lo que las huelgas de una semana en los hospitales como hemos vivido este año no se pueden hacer durante la emergencia. Pero esto lo tendrían que haber hecho, como digo hace veinte días. Esto demuestra que tienen dos graves problemas: primero, ocultan los datos y segundo, van siempre atrás de los problemas, llegan el día después. ¿Qué implica la emergencia para la ciudadanía?Que el Gobierno puede suspender todos los espectáculos públicos y puede aplicar las leyes vigentes a tal fin.¿El uso del barbijo sirve?No, el único barbijo que sirve es el 3M, que se conoce como N95, que se utiliza habitualmente en el personal de salud en el tratamiento de los pacientes con SIDA. El barbijo que vemos en la calle o que vimos en algunos fiscales de mesa en las elecciones no sirven para nada. Es como tener un pañuelo. En realidad quien tiene que usar barbijo es el personal de salud. Es decir que no tiene mucho sentido que la gente use barbijo.El barbijo es puro circo. ¿Y el mes sin clases sirve?Sí, sirve el receso escolar, que en realidad está visto como una conquista de los docentes, pero fue creado hace cien años por una decisión sanitaria, para cortar el circuito del virus de la gripe.¿Usted tuvo que atravesar una crisis similar durante su gestión en el ministerio?El problema más grave que tuve yo fue la crisis nacional y provincial de 2001, con una recaudación bajísima y con un dólar devaluado. Yo tenía que comprar insumos en dólares y tenía un presupuesto que era un poquito en pesos y mucho en patacones. Debido a la pobreza que había en ese momento hubo mayor demanda debido al traslado de pacientes del sector privado al sector público por la desocupación. Es decir que el problema mío fue fundamentalmente de financiamiento.
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¿Cómo ve a la provincia durante el resto del año?Muy difícil en la parte financiera, porque junio fue un mes de baja recaudación, ahora en julio hay que pagar un sueldo y medio y creo que la crisis va a pegar en la provincia. Cuando la Nación anda mal, la provincia anda mal y viceversa. ¿Cómo analiza la carrera hacia 2011?Para el 2011 falta mucho. Las elecciones fueron hace tres días y hay que pensar en la gente y resolverle los problemas.La Gripe PorcinaComo ex ministro de Salud, ¿qué opina del cambio de Juan Manzur por Graciela Ocaña?Creo que la ex ministra Ocaña se fue fundamentalmente por el enfrentamiento con Moyano. También es cierto que no se tomaron las medidas preventivas y adecuadas a nivel de dengue y gripe porcina. Inclusive ella quiso declarar la emergencia sanitaria por el tema del dengue y un llamado de Olivos, de Pichetto (Miguel Ángel, presidente del bloque de senadores del Frente para la Victoria) la tiró abajo. Y también ahora se dice que había querido declarar la emergencia por la gripe porcina y no la dejaron. Allí tendría que haber renunciado. Pero el costo también lo va a pagar el gobierno, porque cambiar de ministro en la mitad de una epidemia es como cambiar de caballo en la mitad del río. Y Manzur es un sanitarista que tiene larga trayectoria e indudablemente conoce el tema. Por supuesto creo que va a superar la gestión anterior, porque la licenciada Ocaña, por más buena voluntad, trabajadora y honesta que sea, no conoce el tema. Es difícil poner a alguien enfrente de la batalla contra el dengue cuando no sabe lo que es el dengue. El ministro de Salud de la provincia, Claudio Zin, ¿sí lo sabe?Zin es un médico que opina pero se equivoca al ocultar los datos de la provincia de Buenos Aires. Así como el Indec de Guillermo Moreno en la Nación, tenemos el Indec de Zin en Salud. Oculta los datos de mortalidad infantil, oculta las licitaciones y ahora fundamentalmente ocultó una cantidad de enfermos en la provincia y eso es malo porque no se alertó a la gente, no se hizo campaña de educación en el momento en el que tendría que haberlo hecho. Si usted va al médico y le oculta sus síntomas, va a obtener un mal diagnóstico y a un tratamiento incorrecto. Que Zin oculte datos de la cantidad de enfermos y probablemente de la cantidad de muertos, lleva a que se tomen decisiones erróneas. Aparte hoy estamos en presencia de tres epidemias: la gripe, la bronquiolitis y la gripe porcina, que siendo enfermedades de tan baja mortalidad, por debajo del uno por ciento, está diciendo que se están ocultando la cantidad de enfermos.¿Qué tan grave es la gripe porcina?Es muy grave y todavía no hemos llegado al pico. Van a haber más muertos. Esto pasa fundamentalmente por la educación de la población y por tomar medidas de prevención rápidas.¿La medida de emergencia sanitaria es una de ellas?Sí, la emergencia sanitaria es buena. La tendrían que haber hecho hace por lo menos veinte días. ¿En qué consiste básicamente?Permite tener fondos adicionales y administrarlos con mayor rapidez. También permite un reacomodamiento del sistema, del personal, de los recursos humanos. Y lo que también es importante es que prohíbe las huelgas, por lo que las huelgas de una semana en los hospitales como hemos vivido este año no se pueden hacer durante la emergencia. Pero esto lo tendrían que haber hecho, como digo hace veinte días. Esto demuestra que tienen dos graves problemas: primero, ocultan los datos y segundo, van siempre atrás de los problemas, llegan el día después. ¿Qué implica la emergencia para la ciudadanía?Que el Gobierno puede suspender todos los espectáculos públicos y puede aplicar las leyes vigentes a tal fin.¿El uso del barbijo sirve?No, el único barbijo que sirve es el 3M, que se conoce como N95, que se utiliza habitualmente en el personal de salud en el tratamiento de los pacientes con SIDA. El barbijo que vemos en la calle o que vimos en algunos fiscales de mesa en las elecciones no sirven para nada. Es como tener un pañuelo. En realidad quien tiene que usar barbijo es el personal de salud. Es decir que no tiene mucho sentido que la gente use barbijo.El barbijo es puro circo. ¿Y el mes sin clases sirve?Sí, sirve el receso escolar, que en realidad está visto como una conquista de los docentes, pero fue creado hace cien años por una decisión sanitaria, para cortar el circuito del virus de la gripe.¿Usted tuvo que atravesar una crisis similar durante su gestión en el ministerio?El problema más grave que tuve yo fue la crisis nacional y provincial de 2001, con una recaudación bajísima y con un dólar devaluado. Yo tenía que comprar insumos en dólares y tenía un presupuesto que era un poquito en pesos y mucho en patacones. Debido a la pobreza que había en ese momento hubo mayor demanda debido al traslado de pacientes del sector privado al sector público por la desocupación. Es decir que el problema mío fue fundamentalmente de financiamiento.
CARLOS FARA
Fino analista político, Carlos Fara dijo frente a dirigentes peronistas porteños urgidos por comprender el resultado electoral que “al final, siempre termina ganando el que la gente quiere o, lo que es lo mismo, perdiendo el que la gente quiere”. Y para explicarlo, relativizó el caso conocido como “efecto Atocha”, cuando el oficialismo de José María Aznar que tenía garantizada la elección perdió frente al PSOE, luego del atentado terrorista.“Apenas abierto el escenario electoral, los españoles decían que ganaba el candidato de Aznar, pero no querían que ganara, no les gustaba; esa tendencia estaba antes de la convocatoria a las elecciones, y después apareció el atentado a la terminal de trenes; pero la verdad es que desde antes los españoles querían que ganen los socialistas”.Y explica: “Acá pasó lo mismo. Desde mayo del 2008 las encuestas daban altísimos niveles de desaprobación a la gestión del matrimonio presidencial, que alcanzaron el 68 por ciento. Cuando Kirchner forzó el adelantamiento a las elecciones e inventó su defensa del modelo, mejoró claramente, pero no le alcanzó: el caldo de cultivo estaba y, finamente, se cristalizó en los votos la opinión de los decididos a no votarlo y los indecisos que una semana antes de las elección mayoritariamente decían que ‘no me gustaría que gane’”. Y perdió.Los dirigentes peronistas lo escuchaban concentrados. Carlos Fara es el autor intelectual del concepto “el ciclo kirchnerista está terminado”, que después repitieron desde Mauricio Macri hasta Pino Solanas, desde Ricardo López Murphy hasta Aldo Pignanelli. Pero la conceptualización le pertenece a Fara, quien en esas cinco palabras, resumió las preferencias de la mayoría argentina desde que gobierna Cristina Kirchner, a favor de un “estilo consensuador, negociador y dialoguista, que de por finalizado el liderazgo fuerte o rígido que caracterizó a Néstor Kichner”. Esto el 28 de junio ya era obvio. Pero ¿por qué De Narváez?. ¿Por qué logró ganarle a Kirchner alguien que vino de afuera de la política, que no hizo una construcción política previa, sino una compra de porciones minoritarias de aparato, a la que sumó figuras con altos porcentajes de imagen negativa, como Felipe Solá o Eduardo Duhalde, por decir algunos?Muy sencillo, dijo Fara: “Billetera mata aparato”. “En la política tradicional, el aparato es el que manda; tengo el aparato y lo resuelvo. En la política que representa De Narváez, hay plata que en partes módicas van al viejo aparato, pero básicamente hay plata se usa de otra manera, con profesionalismo, indagando a la sociedad en forma exhaustiva, planificando, entendiendo lo que dice la gente a través de las encuestas y actuando en consecuencia”.Para Fara, lo contrario a esa experiencia es la del diputado electo derrotado, “que le da bola a las encuestas cuando dicen lo que quiere escuchar, pero si no, las tira; porque la única estrategia que Kirchner puede seguir es la propia: ese es su estilo”.Es todo un tema la obsesión de Kirchner y de muchos políticos por gobernar en contra de la opinión de la gente. No es cosa de peronistas la persistencia en la convicción de la razón propia, por encima del sentimiento de las mayorías. Tal vez Kirchner no sea peronista. O tal vez, el peronismo se transformó un movimiento de dirigentes conservadores, con formidables dificultades para comprender las demandas de la población, y se enoja con Francisco De Narváez sólo porque hizo el esfuerzo de entender la sociedad en la que vive, y actúa en consecuencia. Porque lo que nadie dice es que no sólo Kirchner está shockeado con su propia derrota. El conjunto del peronismo todavía no entiende qué pasó, ni cómo. Daba por seguro que ganaba Kirchner, y estaba planificando condicionarlo una vez que ganara “por poquito”. Fue por poquito. Pero perdió. Y no porque no tuviera plata. Es seguro que invirtió mucho más Kirchner que De Narváez en encuestas, publicidad y aparato. También hizo obra pública y repartió televisores. Pero no le alcanzó: su ciclo estaba terminado hace mucho tiempo y era obvio que alguien aparecería para ejecutar el mandato popular de derrotarlo.
JORGE HECTOR SANTOS
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Especial para Urgente24). La psicosis generada por la gripe A y, por el inescrupuloso manejo que el gobierno de los Kirchner hizo de la misma, en función de su espurio interés por no postergar las elecciones legislativas, que finalmente perdieron, hizo que apresurada una 2da. llamada a la única habitante ilustre de la Argentina y, le pidiera una 2da. cita.
La amable y puntillosa señora Lola me dijo:
-Lo espero a las 18:00 en la confitería de Paraguay y Florida pero, adelánteme el tema.
-La gripe A, le contesté.
-Ah, bueno... tenemos un rato largo de reunión, me respondió.
El día indicado a las 18:00, sin barbijos pero con botellita pequeña de alcohol en gel, a la hora señalada nos encontramos uno frente al otro.
-Señora Lola, recurro a usted porque en los últimos días hubieron tantas idas y vueltas en torno a la gripe A que necesito de su inagotable memoria para que me clarifique el tema, le dije.
-Jorge, mi estimado Jorge, Ud. no se va con chiquitas este tema no solo viene pesado por la epidemia sino por la forma kirchnerista con que se trató el tema, le pido que no me interrumpa, me acotó.
-¡Como Ud. diga señora!, le respondí e hice un interminable silencio que fue ocupado por Lola para descargar la siguiente batería de recuerdos:
>"La ex ministra Ocaña pidió la suspensión de las elecciones y nosotros lo sugerimos en las reuniones de expertos. Pero era una decisión política, no una decisión nuestra". (Del coordinador de Epidemiología del Comité de Emergencia Sanitaria de la Nación, Jorge San Juan).
>“Las elecciones retrasaron la toma de algunas medidas, como la declaración de la emergencia sanitaria”. (Del coordinador de Epidemiología del Comité de Emergencia Sanitaria de la Nación, Jorge San Juan).
>"Se pidió la emergencia sanitaria en tiempo y en forma y si se hubiera dictado la emergencia sanitaria en ese entonces, hubiera permitido manejar fondos libremente, para tomar precauciones que impidieran el crecimiento de la epidemia”. (Del coordinador de Epidemiología del Comité de Emergencia Sanitaria de la Nación, Jorge San Juan).
>“Ni la presidente Cristina de Kirchner ni Sergio Massa, jefe del Gabinete de Ministros, superiores de Graciela Ocaña cuando era ministro de Salud, aprobaron el pedido que ella hizo de declarar en tiempo y forma la emergencia sanitaria ante la epidemia de gripe porcina o influenza A”. (Urgente24).
>“Ocaña tenía la intención de declarar la emergencia sanitaria cuando el dengue comenzó a convertirse en epidemia, pero en el Senado, el bloque kirchnerista frenó la votación de la medida”. (Urgente24).
>“Por la demora en tomar ambas decisiones, Ocaña, también ex interventora del PAMI, fue blanco de críticas de distintos sectores, promovidas en parte por el líder sindical oficialista, Hugo Moyano, quien ambiciona el completo control del dinero derivado a las obras sociales” (Urgente24).
> “El motivo de la renuncia de Ocaña no fue el tema de la gripe A, sino que ella venía planteando diferencias sobre todo el manejo de las obras sociales por lo que ahí está el meollo de la cuestión". (Julio Cobos).
>"Creo que Graciela Ocaña no era muy escuchada, por lo que tengo referencias de algunos funcionarios. Ella hizo mucho a lo largo de su gestión en el PAMI, hizo una muy buena gestión y luego en el Ministerio, conforme al límite de sus posibilidades, su gestión fue más que aceptable". (Julio Cobos).
>“6 años atrás, cuando investigadores argentinos advirtieron que la Argentina era proclive a tener una pandemia, ninguna autoridad nacional les prestó atención”. (Del ex director del Instituto Malbrán, Emilio Santabaya).
>"A través de informes -especialistas del Malbrán firmaron más de 20 informes en 2003, 2004, 2007 y 2008- se sabía que todo esto iba a acontecer entre la primera semana de junio y las últimas de agosto. Se sabía de esto, no se previó todo esto por parte de las autoridades". (Del ex director del Instituto Malbrán, Emilio Santabaya).
>“La situación excedió a Graciela Ocaña, ya que esto responde a las autoridades más importantes del país, porque miraron para otro lado y pusieron la salud en el sótano". (Del ex director del Instituto Malbrán, Emilio Santabaya).
>“Aquí tienen un equipo con experiencia. Y esto no es para improvisados, ni para los que vienen con ráfagas de individualismo. Confíen en este equipo (Kirchner-Scioli), tengan la seguridad y la tranquilidad de que las cosas van a estar muy bien”. (Daniel Scioli 2009).
>“Nosotros hacemos - Kirchner Scioli”. (Eslogan de campaña elecciones legislativas 2009).
>“El ministro de Salud Juan Luis Manzur que, desde que comenzó la epidemia, hubo más de 100 mil infectados con el virus de la gripe A en todo el país. Una cifra 60 veces mayor que la reconocida en el último parte oficial difundido el pasado viernes 26 de junio –dos días antes de las elecciones–, donde tan sólo se confirmaban 1.587 casos”. (Diario Crítica de la Argentina 3 de julio).
> “Se está ante una situación importante de la pandemia, debido a que hay más de 100 mil casos y la cifras serán superiores, porque las enfermedades que se trasmiten por vía aérea se difunden muchísimo más". (Del ex director del Instituto Malbrán, Emilio Santabaya).
> “El número de muertes también es muy superior a las 45 reconocidas por la cartera sanitaria. Según los especialistas, decenas de fallecimientos aguardan confirmaciones de laboratorio para ser incluidos en los listados de óbitos por H1N1. Y que si se hubieran adoptado medidas más estrictas hace un par de semanas, el impacto epidemiológico y el número de decesos hubiera sido menor”. (lanación.com.ar 3 de julio)
>”Ustedes, hermanos y hermanas, tienen el primer pingüino bautizado bonaerense. Me están haciendo llorar...”. (Néstor Kirchner 2009)
>“No vamos a resolver nuestros problemas con llorones. Vamos a lograr la Argentina que nos merecemos y soñamos, aunque algunos mantequitas estén llorando y quejosos”. (Raúl Alfonsín junio de 1986).
>“Tiene razón el presidente Alfonsín: a veces me embargan las lágrimas. Pero llorar es un sentimiento y mentir es un pecado”. (Saúl Ubaldini secretario general de la CGT junio de 1986).
>“No, en lo más mínimo -la presidenta Cristina Fernández de Kirchner no me reprendió por señalar que el virus había afectado a 100 mil personas- ella pidió precisar bien y aclarar de qué estábamos hablando". (Del ministro de Salud, Juan Manzur 4 de julio).
> "...Es necesario hacer muchas veces una mirada introspectiva... no para eludir responsabilidades... quienes estamos en el más alto nivel... tenemos la más alta responsabilidad…“. (Cristina Kirchner).
>“No se vaya por las nubes de Úbeda”. (Vicente L. Saadi senador PJ por Catamarca, 1984)
>“Yo sigo siendo lo que fui siempre: una chica paqueta, una chica de sociedad. Ahora mezclo. Puedo pasarme un fin de semana haciendo campaña y al día siguiente ir a una fiesta paqueta. Eso una lo va incorporando cuando hace política”. (María Julia Alsogaray secretaria de Medio Ambiente 1990).
>“Cuando los políticos pisan la alfombra roja, se apunan”. (Carlos Gorostiza secretario de Cultura de la Nación, 1984).
>“El ministro de salud Juan Manzur se desdijo de sus declaraciones del 3 de julio, cuando había reconocido que existían 100 mil casos de gripe A en Argentina. Ahora, frente a la Presidenta sostuvo que hay 2.800 casos oficiales y 44muertos. Los otros cerca de 100 mil posibles infecciones están en estudio”. (Diario Crítica de la Argentina –edición on line- 3 de julio).
>“A los hombres que nosotros sabemos que son corruptos los tenemos sentados a nuestras mesas y siguen siendo amigos de nuestro amigos y amigos de nosotros mismos”. (De Raúl Granillo Ocampo secretario de la Presidencia de Carlos Menem, 1997).
>"El Gobierno argentino estima ahora que hay 100.000 casos de gripe. Antes de las elecciones legislativas del 28 de junio los cálculos hablaban de 1.587 casos”. (Diario El Mundo de España edición on line 3 de julio).
>“Yo no soy mago ni Mandrake, pero soy un tipo honesto, decente, creo en la justicia y les puedo asegurar que peleo contra toda la impunidad”. (Néstor Kirchner 19 de julio de 2006).
>“Néstor Kirchner sufre un deterioro psicológico". (Eduardo Duhalde).
>"Tengo que tratarlo de pelotudo". (Alfredo De Angeli).
>“El peronismo es mucho más delincuente que nosotros” (Graciela Fernández Meijide senadora bonaerense por la Alianza 1998).
>“Yo estoy adelantado 30 años” (Carlos Menem candidato a presidente, 8 de octubre de 2002).
>“Ésta es una discusión de poder y de quién la tiene más grande. Y acá, el que la tiene más grande, soy yo” (Guillermo Moreno secretario de Comercio Interior 2006).
>“A vos no te va tan mal, gordito” (Raúl Alfonsín, 1987).
>"Hay para tirar manteca al techo" (Néstor Kirchner).
>“Hay que sacar este gobierno a las patadas” (Rodolfo Daer, líder de la CGT, 2000).
>“No me atosiguéis” (María Estela Martínez de Perón, 1989).
>“¡Qué noche, Teté!” (Roberto Giordano).
-Por hoy es todo, Jorge, me dijo la señora Lola, mientras yo no podía decir palabra. -¿Se siente bien?
Con las pocas ganas que me quedaban de sentirme argentino, le respondí:
-Sí, gracias, Sra. Lola Mento, como siempre Ud. ha sido de gran ayuda.
Lola Mento se levantó y se marchó sin darme la mano por precaución sanitaria.
Yo, yo no sabía que me pasaba. No sabía si estaba deprimido, con gripe A o con dengue… estaba más perdido que Maradona mirando videos de partidos de fútbol con Carlos Bilardo.
La amable y puntillosa señora Lola me dijo:
-Lo espero a las 18:00 en la confitería de Paraguay y Florida pero, adelánteme el tema.
-La gripe A, le contesté.
-Ah, bueno... tenemos un rato largo de reunión, me respondió.
El día indicado a las 18:00, sin barbijos pero con botellita pequeña de alcohol en gel, a la hora señalada nos encontramos uno frente al otro.
-Señora Lola, recurro a usted porque en los últimos días hubieron tantas idas y vueltas en torno a la gripe A que necesito de su inagotable memoria para que me clarifique el tema, le dije.
-Jorge, mi estimado Jorge, Ud. no se va con chiquitas este tema no solo viene pesado por la epidemia sino por la forma kirchnerista con que se trató el tema, le pido que no me interrumpa, me acotó.
-¡Como Ud. diga señora!, le respondí e hice un interminable silencio que fue ocupado por Lola para descargar la siguiente batería de recuerdos:
>"La ex ministra Ocaña pidió la suspensión de las elecciones y nosotros lo sugerimos en las reuniones de expertos. Pero era una decisión política, no una decisión nuestra". (Del coordinador de Epidemiología del Comité de Emergencia Sanitaria de la Nación, Jorge San Juan).
>“Las elecciones retrasaron la toma de algunas medidas, como la declaración de la emergencia sanitaria”. (Del coordinador de Epidemiología del Comité de Emergencia Sanitaria de la Nación, Jorge San Juan).
>"Se pidió la emergencia sanitaria en tiempo y en forma y si se hubiera dictado la emergencia sanitaria en ese entonces, hubiera permitido manejar fondos libremente, para tomar precauciones que impidieran el crecimiento de la epidemia”. (Del coordinador de Epidemiología del Comité de Emergencia Sanitaria de la Nación, Jorge San Juan).
>“Ni la presidente Cristina de Kirchner ni Sergio Massa, jefe del Gabinete de Ministros, superiores de Graciela Ocaña cuando era ministro de Salud, aprobaron el pedido que ella hizo de declarar en tiempo y forma la emergencia sanitaria ante la epidemia de gripe porcina o influenza A”. (Urgente24).
>“Ocaña tenía la intención de declarar la emergencia sanitaria cuando el dengue comenzó a convertirse en epidemia, pero en el Senado, el bloque kirchnerista frenó la votación de la medida”. (Urgente24).
>“Por la demora en tomar ambas decisiones, Ocaña, también ex interventora del PAMI, fue blanco de críticas de distintos sectores, promovidas en parte por el líder sindical oficialista, Hugo Moyano, quien ambiciona el completo control del dinero derivado a las obras sociales” (Urgente24).
> “El motivo de la renuncia de Ocaña no fue el tema de la gripe A, sino que ella venía planteando diferencias sobre todo el manejo de las obras sociales por lo que ahí está el meollo de la cuestión". (Julio Cobos).
>"Creo que Graciela Ocaña no era muy escuchada, por lo que tengo referencias de algunos funcionarios. Ella hizo mucho a lo largo de su gestión en el PAMI, hizo una muy buena gestión y luego en el Ministerio, conforme al límite de sus posibilidades, su gestión fue más que aceptable". (Julio Cobos).
>“6 años atrás, cuando investigadores argentinos advirtieron que la Argentina era proclive a tener una pandemia, ninguna autoridad nacional les prestó atención”. (Del ex director del Instituto Malbrán, Emilio Santabaya).
>"A través de informes -especialistas del Malbrán firmaron más de 20 informes en 2003, 2004, 2007 y 2008- se sabía que todo esto iba a acontecer entre la primera semana de junio y las últimas de agosto. Se sabía de esto, no se previó todo esto por parte de las autoridades". (Del ex director del Instituto Malbrán, Emilio Santabaya).
>“La situación excedió a Graciela Ocaña, ya que esto responde a las autoridades más importantes del país, porque miraron para otro lado y pusieron la salud en el sótano". (Del ex director del Instituto Malbrán, Emilio Santabaya).
>“Aquí tienen un equipo con experiencia. Y esto no es para improvisados, ni para los que vienen con ráfagas de individualismo. Confíen en este equipo (Kirchner-Scioli), tengan la seguridad y la tranquilidad de que las cosas van a estar muy bien”. (Daniel Scioli 2009).
>“Nosotros hacemos - Kirchner Scioli”. (Eslogan de campaña elecciones legislativas 2009).
>“El ministro de Salud Juan Luis Manzur que, desde que comenzó la epidemia, hubo más de 100 mil infectados con el virus de la gripe A en todo el país. Una cifra 60 veces mayor que la reconocida en el último parte oficial difundido el pasado viernes 26 de junio –dos días antes de las elecciones–, donde tan sólo se confirmaban 1.587 casos”. (Diario Crítica de la Argentina 3 de julio).
> “Se está ante una situación importante de la pandemia, debido a que hay más de 100 mil casos y la cifras serán superiores, porque las enfermedades que se trasmiten por vía aérea se difunden muchísimo más". (Del ex director del Instituto Malbrán, Emilio Santabaya).
> “El número de muertes también es muy superior a las 45 reconocidas por la cartera sanitaria. Según los especialistas, decenas de fallecimientos aguardan confirmaciones de laboratorio para ser incluidos en los listados de óbitos por H1N1. Y que si se hubieran adoptado medidas más estrictas hace un par de semanas, el impacto epidemiológico y el número de decesos hubiera sido menor”. (lanación.com.ar 3 de julio)
>”Ustedes, hermanos y hermanas, tienen el primer pingüino bautizado bonaerense. Me están haciendo llorar...”. (Néstor Kirchner 2009)
>“No vamos a resolver nuestros problemas con llorones. Vamos a lograr la Argentina que nos merecemos y soñamos, aunque algunos mantequitas estén llorando y quejosos”. (Raúl Alfonsín junio de 1986).
>“Tiene razón el presidente Alfonsín: a veces me embargan las lágrimas. Pero llorar es un sentimiento y mentir es un pecado”. (Saúl Ubaldini secretario general de la CGT junio de 1986).
>“No, en lo más mínimo -la presidenta Cristina Fernández de Kirchner no me reprendió por señalar que el virus había afectado a 100 mil personas- ella pidió precisar bien y aclarar de qué estábamos hablando". (Del ministro de Salud, Juan Manzur 4 de julio).
> "...Es necesario hacer muchas veces una mirada introspectiva... no para eludir responsabilidades... quienes estamos en el más alto nivel... tenemos la más alta responsabilidad…“. (Cristina Kirchner).
>“No se vaya por las nubes de Úbeda”. (Vicente L. Saadi senador PJ por Catamarca, 1984)
>“Yo sigo siendo lo que fui siempre: una chica paqueta, una chica de sociedad. Ahora mezclo. Puedo pasarme un fin de semana haciendo campaña y al día siguiente ir a una fiesta paqueta. Eso una lo va incorporando cuando hace política”. (María Julia Alsogaray secretaria de Medio Ambiente 1990).
>“Cuando los políticos pisan la alfombra roja, se apunan”. (Carlos Gorostiza secretario de Cultura de la Nación, 1984).
>“El ministro de salud Juan Manzur se desdijo de sus declaraciones del 3 de julio, cuando había reconocido que existían 100 mil casos de gripe A en Argentina. Ahora, frente a la Presidenta sostuvo que hay 2.800 casos oficiales y 44muertos. Los otros cerca de 100 mil posibles infecciones están en estudio”. (Diario Crítica de la Argentina –edición on line- 3 de julio).
>“A los hombres que nosotros sabemos que son corruptos los tenemos sentados a nuestras mesas y siguen siendo amigos de nuestro amigos y amigos de nosotros mismos”. (De Raúl Granillo Ocampo secretario de la Presidencia de Carlos Menem, 1997).
>"El Gobierno argentino estima ahora que hay 100.000 casos de gripe. Antes de las elecciones legislativas del 28 de junio los cálculos hablaban de 1.587 casos”. (Diario El Mundo de España edición on line 3 de julio).
>“Yo no soy mago ni Mandrake, pero soy un tipo honesto, decente, creo en la justicia y les puedo asegurar que peleo contra toda la impunidad”. (Néstor Kirchner 19 de julio de 2006).
>“Néstor Kirchner sufre un deterioro psicológico". (Eduardo Duhalde).
>"Tengo que tratarlo de pelotudo". (Alfredo De Angeli).
>“El peronismo es mucho más delincuente que nosotros” (Graciela Fernández Meijide senadora bonaerense por la Alianza 1998).
>“Yo estoy adelantado 30 años” (Carlos Menem candidato a presidente, 8 de octubre de 2002).
>“Ésta es una discusión de poder y de quién la tiene más grande. Y acá, el que la tiene más grande, soy yo” (Guillermo Moreno secretario de Comercio Interior 2006).
>“A vos no te va tan mal, gordito” (Raúl Alfonsín, 1987).
>"Hay para tirar manteca al techo" (Néstor Kirchner).
>“Hay que sacar este gobierno a las patadas” (Rodolfo Daer, líder de la CGT, 2000).
>“No me atosiguéis” (María Estela Martínez de Perón, 1989).
>“¡Qué noche, Teté!” (Roberto Giordano).
-Por hoy es todo, Jorge, me dijo la señora Lola, mientras yo no podía decir palabra. -¿Se siente bien?
Con las pocas ganas que me quedaban de sentirme argentino, le respondí:
-Sí, gracias, Sra. Lola Mento, como siempre Ud. ha sido de gran ayuda.
Lola Mento se levantó y se marchó sin darme la mano por precaución sanitaria.
Yo, yo no sabía que me pasaba. No sabía si estaba deprimido, con gripe A o con dengue… estaba más perdido que Maradona mirando videos de partidos de fútbol con Carlos Bilardo.
CARLOS ALGIERI
El autor, escritor y periodista, publicó esta carta abierta en su blog personal.
(Cibercaminos). Señora Presidenta, no necesito aclarar que le escribo con respeto, porque el respeto hacia los demás forma parte de mi personalidad.
Sí escribiré despojado del temor, las dudas o la insustancialidad que algunos de mis colegas exhibieron en sus preguntas en la bochornosa “conferencia de prensa”, que usted brindó el pasado lunes 29 de junio, luego que siete de cada diez argentinos le expresaron claramente en las urnas que no comparten sus políticas de gobierno.
No es mi deseo aguarle la fiesta por su triunfo “con el sesenta por ciento” en El Calafate (“Mi lugar en el mundo”, según su propia confesión), pero sucede, Señora Presidenta, que la Argentina tiene límites más amplios que su reducto patagónico preferido.
Y en esta Argentina que primero la votó y ahora le acaba de propinar un tremendo llamado de atención, suceden cosas muy graves.
Una pandemia se está llevando vidas argentinas, mientras desde el gobierno que usted encabeza, lo único que se exhibe es improvisación e ineficiencia. Y algo mucho peor: una incalificable especulación política. La ex ministra de Salud, Graciela Ocaña, renunció un día después de la paliza electoral del 28 de junio, cuando –por las razones que invocó- debió hacerlo mucho antes. Y si ella no lo hizo, usted debió haberla reemplazado. Y, por qué no, haber postergado las elecciones por el alto de riesgo de contagio que representaban.
Pero, mezquindades de la política vernácula, Señora Presidenta, en la Argentina -según parece-, un voto vale más que una vida.
Seguramente a usted no le faltan barbijos, ni alcohol en gel, ni Tamiflú. Probablemente tampoco los necesite. La vida es muy distinta cuando se la ve detrás de vidrios polarizados.
Por si usted no lo sabe, Señora Presidenta, millones de argentinos viajan diariamente hacinados en colectivos, subtes y trenes, en el único momento de calor que les propicia este invierno cruel, que además del cuerpo les enferma el alma, cuando la impericia se une con la insensibilidad.
Entonces, el pueblo llora.
Llora de impotencia y de bronca cuando no se lo escucha, cuando se lo toma por estúpido, cuando se ningunea su reclamo en las urnas.
Y, como escribió Raúl González Tuñón, Señora Presidenta, “cuando el pueblo llora, mejor no decir nada, porque ya está todo dicho”.
Puede que usted, inducida a la sordera por quien la indujo (y podemos sospechar que la sigue induciendo) a equivocarse, no lo haya advertido.
No hay matemáticas, como las que usted ensayó, que puedan explicar lo inexplicable: si perdió por el setenta por ciento de los votos, por favor hágase cargo de admitir la derrota, felicite a sus adversarios por el triunfo y pregúntese qué ha hecho mal, para buscar las correcciones necesarias.
Ningún buen argentino (hay millones) desearía que a su gobierno le fuese mal. Pero usted (con una ayudita de sus amigos) está haciendo todo lo posible para que eso suceda.
Con la Gripe A sembrando muerte en nuestro suelo, ¿es irreverente de mi parte pedirle que encabece personalmente la lucha en contra de la pandemia, en lugar de buscar rédito político en el plano internacional acompañando el retorno de Manuel Zelaya a Honduras? ¿A quién se le ocurriría pensar en la terraza del vecino cuando en el techo propio hay filtraciones que amenazan su estructura?
No quisiera olvidarme de los aumentos de precios, Señora Presidenta. Alimentos, combustibles, seguros de todo tipo, empresas de medicina prepaga (que incrementan cuotas pero tienen demoras de entre 24 y 48 horas para enviar un médico a domicilio), y siguen las firmas.
“Casualmente”, después de las elecciones; cuando, desde hace meses, muchos sabían que esto ocurriría cuando ocurrió. Claro que, seguramente, de no estar el Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, defendiendo nuestros intereses, estos incrementos habrían sido monumentales.
Usted pensará que no la voté. Piensa bien. También pensará que no voté a su esposo en las anteriores elecciones. Sigue pensando bien. Aunque en democracia, no necesito recordárselo yo, usted gobierna para todos. Hoy, muchas de las personas para las que usted gobierna, pensamos que nos está tomando el pelo.
¿Sus dichos en ese simulacro de conferencia de prensa del 29 de junio es todo lo que está dispuesta a decir y a hacer después de nuestro reclamo en las urnas? Es muy poco para tanto.
Su propio esposo fue quien convirtió estas elecciones legislativas en un plebiscito. Ya conoce el resultado. En democracia, se gana y se pierde. Le tocó perder. Pero es sólo una batalla. Si usted tiene voluntad de cambio y piensa realmente en el bien de la Nación, en la salud de la República, no dudará un instante en hacer lo que deba hacer para enderezar el rumbo.
No tema. Muchos, más de los que usted imagina, vamos a ayudarla si decide jugársela por el bien de la patria, deshaciéndose de tanta cizaña que la merodea, escuchando a quienes debe y expulsando a quienes se lo merecen.
No hay ninguna conspiración destituyente ni delante ni detrás de estas palabras. Esa idea fermenta sólo en algunas mentes envenenadas por el odio. No es mi caso.
Tan apegada a las ideologías como es, le aclaro que no soy “de derecha”, aunque creo que no hay por qué demonizar a esa corriente, siempre que se exprese democráticamente. En Europa pueden dar fe de esto. Cada tanto, la derecha alterna el gobierno con otras corrientes ideológicas.
Ignoro si por aquellas tierras consideran “destituyente” a la derecha. Sospecho que no, que el adjetivo es tan vernáculo como la sensación térmica.
No me preocupan la derecha, ni la izquierda, ni los disensos. Me rebelo, sí, contra la intolerancia, la soberbia, el autoritarismo.
Intuyo que no soy el único.
Usted, Señora Presidenta, gobierna para peronistas, radicales, socialistas, izquierdistas, derechistas, independientes y escépticos. De cada uno de estos sectores (y muchos otros seguramente) le han reclamado a gritos, figurativamente hablando, un cambio.
De usted depende que de la figuración no se pase a la literalidad.
No hay cacerolas de distinto rango, de acuerdo con el material de fabricación. Las protestas no son menos protestas según los barrios de donde provienen. Todas son protestas. Todas tienen idéntica legitimidad.
Un buen estadista es el que se libera de prejuicios y pone sus oídos al servicio del clamor popular, se produzca en Temperley, en La Quiaca o en Recoleta.
Un buen estadista es aquél que reconoce sus errores y está dispuesto a enmendarlos, respetando la voluntad popular.
Un buen estadista, tal vez, se preguntaría por qué una buena parte de los vecinos de “su lugar en el mundo” le negó el voto.
*El autor es periodista y escritor
(Cibercaminos). Señora Presidenta, no necesito aclarar que le escribo con respeto, porque el respeto hacia los demás forma parte de mi personalidad.
Sí escribiré despojado del temor, las dudas o la insustancialidad que algunos de mis colegas exhibieron en sus preguntas en la bochornosa “conferencia de prensa”, que usted brindó el pasado lunes 29 de junio, luego que siete de cada diez argentinos le expresaron claramente en las urnas que no comparten sus políticas de gobierno.
No es mi deseo aguarle la fiesta por su triunfo “con el sesenta por ciento” en El Calafate (“Mi lugar en el mundo”, según su propia confesión), pero sucede, Señora Presidenta, que la Argentina tiene límites más amplios que su reducto patagónico preferido.
Y en esta Argentina que primero la votó y ahora le acaba de propinar un tremendo llamado de atención, suceden cosas muy graves.
Una pandemia se está llevando vidas argentinas, mientras desde el gobierno que usted encabeza, lo único que se exhibe es improvisación e ineficiencia. Y algo mucho peor: una incalificable especulación política. La ex ministra de Salud, Graciela Ocaña, renunció un día después de la paliza electoral del 28 de junio, cuando –por las razones que invocó- debió hacerlo mucho antes. Y si ella no lo hizo, usted debió haberla reemplazado. Y, por qué no, haber postergado las elecciones por el alto de riesgo de contagio que representaban.
Pero, mezquindades de la política vernácula, Señora Presidenta, en la Argentina -según parece-, un voto vale más que una vida.
Seguramente a usted no le faltan barbijos, ni alcohol en gel, ni Tamiflú. Probablemente tampoco los necesite. La vida es muy distinta cuando se la ve detrás de vidrios polarizados.
Por si usted no lo sabe, Señora Presidenta, millones de argentinos viajan diariamente hacinados en colectivos, subtes y trenes, en el único momento de calor que les propicia este invierno cruel, que además del cuerpo les enferma el alma, cuando la impericia se une con la insensibilidad.
Entonces, el pueblo llora.
Llora de impotencia y de bronca cuando no se lo escucha, cuando se lo toma por estúpido, cuando se ningunea su reclamo en las urnas.
Y, como escribió Raúl González Tuñón, Señora Presidenta, “cuando el pueblo llora, mejor no decir nada, porque ya está todo dicho”.
Puede que usted, inducida a la sordera por quien la indujo (y podemos sospechar que la sigue induciendo) a equivocarse, no lo haya advertido.
No hay matemáticas, como las que usted ensayó, que puedan explicar lo inexplicable: si perdió por el setenta por ciento de los votos, por favor hágase cargo de admitir la derrota, felicite a sus adversarios por el triunfo y pregúntese qué ha hecho mal, para buscar las correcciones necesarias.
Ningún buen argentino (hay millones) desearía que a su gobierno le fuese mal. Pero usted (con una ayudita de sus amigos) está haciendo todo lo posible para que eso suceda.
Con la Gripe A sembrando muerte en nuestro suelo, ¿es irreverente de mi parte pedirle que encabece personalmente la lucha en contra de la pandemia, en lugar de buscar rédito político en el plano internacional acompañando el retorno de Manuel Zelaya a Honduras? ¿A quién se le ocurriría pensar en la terraza del vecino cuando en el techo propio hay filtraciones que amenazan su estructura?
No quisiera olvidarme de los aumentos de precios, Señora Presidenta. Alimentos, combustibles, seguros de todo tipo, empresas de medicina prepaga (que incrementan cuotas pero tienen demoras de entre 24 y 48 horas para enviar un médico a domicilio), y siguen las firmas.
“Casualmente”, después de las elecciones; cuando, desde hace meses, muchos sabían que esto ocurriría cuando ocurrió. Claro que, seguramente, de no estar el Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, defendiendo nuestros intereses, estos incrementos habrían sido monumentales.
Usted pensará que no la voté. Piensa bien. También pensará que no voté a su esposo en las anteriores elecciones. Sigue pensando bien. Aunque en democracia, no necesito recordárselo yo, usted gobierna para todos. Hoy, muchas de las personas para las que usted gobierna, pensamos que nos está tomando el pelo.
¿Sus dichos en ese simulacro de conferencia de prensa del 29 de junio es todo lo que está dispuesta a decir y a hacer después de nuestro reclamo en las urnas? Es muy poco para tanto.
Su propio esposo fue quien convirtió estas elecciones legislativas en un plebiscito. Ya conoce el resultado. En democracia, se gana y se pierde. Le tocó perder. Pero es sólo una batalla. Si usted tiene voluntad de cambio y piensa realmente en el bien de la Nación, en la salud de la República, no dudará un instante en hacer lo que deba hacer para enderezar el rumbo.
No tema. Muchos, más de los que usted imagina, vamos a ayudarla si decide jugársela por el bien de la patria, deshaciéndose de tanta cizaña que la merodea, escuchando a quienes debe y expulsando a quienes se lo merecen.
No hay ninguna conspiración destituyente ni delante ni detrás de estas palabras. Esa idea fermenta sólo en algunas mentes envenenadas por el odio. No es mi caso.
Tan apegada a las ideologías como es, le aclaro que no soy “de derecha”, aunque creo que no hay por qué demonizar a esa corriente, siempre que se exprese democráticamente. En Europa pueden dar fe de esto. Cada tanto, la derecha alterna el gobierno con otras corrientes ideológicas.
Ignoro si por aquellas tierras consideran “destituyente” a la derecha. Sospecho que no, que el adjetivo es tan vernáculo como la sensación térmica.
No me preocupan la derecha, ni la izquierda, ni los disensos. Me rebelo, sí, contra la intolerancia, la soberbia, el autoritarismo.
Intuyo que no soy el único.
Usted, Señora Presidenta, gobierna para peronistas, radicales, socialistas, izquierdistas, derechistas, independientes y escépticos. De cada uno de estos sectores (y muchos otros seguramente) le han reclamado a gritos, figurativamente hablando, un cambio.
De usted depende que de la figuración no se pase a la literalidad.
No hay cacerolas de distinto rango, de acuerdo con el material de fabricación. Las protestas no son menos protestas según los barrios de donde provienen. Todas son protestas. Todas tienen idéntica legitimidad.
Un buen estadista es el que se libera de prejuicios y pone sus oídos al servicio del clamor popular, se produzca en Temperley, en La Quiaca o en Recoleta.
Un buen estadista es aquél que reconoce sus errores y está dispuesto a enmendarlos, respetando la voluntad popular.
Un buen estadista, tal vez, se preguntaría por qué una buena parte de los vecinos de “su lugar en el mundo” le negó el voto.
*El autor es periodista y escritor
jueves, 2 de julio de 2009
Ojalá se haga justicia
La Presidenta Cristina Fernández y su marido, el diputado electo Néstor Kirchner, fueron denunciados en la Justicia federal por supuesto atentado a la salud pública al no haber postergado las elecciones como supuestamente habría sugerido la ministra saliente de Salud, Graciela Ocaña.
Fuentes judiciales informaron que la denuncia fue radicada por el abogado porteño Alejandro Sánchez Kalbermatten en el juzgado federal número cinco de Norberto Oyarbide, quien, en un trámite poco usual por su celeridad, citó de inmediato a aquel para que la ratificara.Fernández y el ex presidente "persistieron con sus propósitos electoralistas, librando a su suerte a la población argentina y a los ciudadanos que la componen", consignó la denuncia y opinó que "siendo el voto obligatorio, no se hizo otra cosa que forzar a los ciudadanos de todo el país a contagiarse" el mal, que causó hasta ahora la muerte de 44 personas."La necesaria concentración de grandes multitudes es precisamente opuesto a lo que se ha aconsejado en países serios para evitar la propagación de la enfermedad" sostuvo la denuncia y señaló que manteniendo la convocatoria a elecciones "lejos de evitar las consecuencias de la pandemia, profundizaron y agravaron la situación".Para el denunciante la Presidenta y el ex Presidente podrían haber incurrido en los delitos de "atentado a la salud pública" e "incumplimiento de los deberes de funcionario público" con consecuencia de muerte.El artículo 102 del Código Penal reprime con reclusión o prisión de tres a quince años "al que propagare una enfermedad peligrosa y contagiosa para las personas". Y el artículo 84 reprime con penas de seis meses a diez años al que por "imprudencia, negligencia, impericia en su arte o profesión o inobservancia de los reglamentos o de los deberes de su cargo, causare a otro la muerte".El denunciante también solicitó al juez que ordene al Poder Ejecutivo que "se dispongan de inmediato aquellas medidas que se estimen conducentes para evitar que se siga propagando el contagio de este virus mortal que azota al mundo y especialmente a la República Argentina"Y que notifique a la Presidenta que debe obligar al Ministerio de Salud de la Nación que "en forma gratuita suministre vacunas y demás medicamentos a los ciudadanos, garantizando la existencia de derechos".
Fuentes judiciales informaron que la denuncia fue radicada por el abogado porteño Alejandro Sánchez Kalbermatten en el juzgado federal número cinco de Norberto Oyarbide, quien, en un trámite poco usual por su celeridad, citó de inmediato a aquel para que la ratificara.Fernández y el ex presidente "persistieron con sus propósitos electoralistas, librando a su suerte a la población argentina y a los ciudadanos que la componen", consignó la denuncia y opinó que "siendo el voto obligatorio, no se hizo otra cosa que forzar a los ciudadanos de todo el país a contagiarse" el mal, que causó hasta ahora la muerte de 44 personas."La necesaria concentración de grandes multitudes es precisamente opuesto a lo que se ha aconsejado en países serios para evitar la propagación de la enfermedad" sostuvo la denuncia y señaló que manteniendo la convocatoria a elecciones "lejos de evitar las consecuencias de la pandemia, profundizaron y agravaron la situación".Para el denunciante la Presidenta y el ex Presidente podrían haber incurrido en los delitos de "atentado a la salud pública" e "incumplimiento de los deberes de funcionario público" con consecuencia de muerte.El artículo 102 del Código Penal reprime con reclusión o prisión de tres a quince años "al que propagare una enfermedad peligrosa y contagiosa para las personas". Y el artículo 84 reprime con penas de seis meses a diez años al que por "imprudencia, negligencia, impericia en su arte o profesión o inobservancia de los reglamentos o de los deberes de su cargo, causare a otro la muerte".El denunciante también solicitó al juez que ordene al Poder Ejecutivo que "se dispongan de inmediato aquellas medidas que se estimen conducentes para evitar que se siga propagando el contagio de este virus mortal que azota al mundo y especialmente a la República Argentina"Y que notifique a la Presidenta que debe obligar al Ministerio de Salud de la Nación que "en forma gratuita suministre vacunas y demás medicamentos a los ciudadanos, garantizando la existencia de derechos".
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